Había visto el humo desde que alcanzo la vereda junto al río, hora y
media le llevo alcanzar la falda del cerro, que con dificultad recorio
hacia lo que parecía ser un campamento, seguramente la posibilidad de
adquirir comida caliente a cambio de sus mercancías o trabajo.
El cansancio se notaba en su mirada rojiza y su semblante agotado, su
apariencia era evidencia de la privación de civilización por un buen
rato.
Dejo caer su saco, alcanzo el bode de la roca mas alta, se inclino
sobre la cornisa para dar un vistazo.
Sus ojos le revelaron una visión inusual...
Todo cuanto creyó sobre las ovejas se contradecía ante tal escena, su
mente vacilaba sobre si tal cuadro escénico fuese o no real.
Su descuidada nutrición y el agotamiento físico y mental de tan larga
travesía no eran el mejor precedente para secundar tal teoria
resultante de lo que aparentemente veía.
El grupo mas robusto que en su vida había observado reunidas en un
festín en un árido y desolado valle sobre la cima del cerro mas
escabroso de la sierra, el que por accidente le tocaba visitar, ante su
ausencia de conocimiento
del área.
Desollando y mutilando a un grupo de indefensos lobos.
La carne en el fuego era abundante, y el nunca supo qué las ovejas
fueran carnivoras, ni violentas, ni tan audaces como para hacer del
lobo una figura indefensa, su victima preferida.
La manera en que las victimas eran conducidas, y preparadas revelaba un
proceder de rutina, técnica y tradición privada del conocimiento de
todos.
Acerco la cabeza un poco mas para ampliar el angulo de visión desde el
borde y su apoyo sobre la filosa cornisa hizo desprenderse un fragmento
de roca el cual rodó con estrepitoso ritmo captando la atención del
grupo, de inmediato se movilizo un frente que rodeo los accesos y
veredas adyacentes el cual dejaría a todo intruso sin escapatoria.
Su ritmo cardíaco salto dramáticamente elevando los latidos, bombeando
sangre a un ritmo frenético disminuyendo el oxigeno que alimentaba el
cerebro colocando la razón en un plano de emergencia degradando el
nivel de lucidez.
El grupo que simbolizaba las criaturas mas tiernas e indefensas del
planeta le cazaban... se convirtió en victima del terror el cual
empapo su semblante dibujando en su rostro una mascara de pánico e
impotencia, en cuanto sus cazadores dieran con el se percatarían de
inmediato de su estado de miedo... no seria mas que los indefensos
lobos.
Se hallo rodeado de ovejas, fornidas, y con un semblante no tan
amistoso, pero aquella no era una de esas comunes situaciones según
atestiguaba.
Su visión se diluyo ante un golpe en la parte occipital.
Al recobrar el sentido se descubrió frente a un rostro animal con una
mirada desorbitada, era el rostro de un pobre lobo que pendía junto a
el de una biga de madera.
Tres cuerpos inertes mas adelante iban en camino a ser preparados para
la reunión, los que mas tarde devorarían las hasta ahora para el
indefensas ovejas
Indefensas no mas ante su razonar, con tal destreza y crueldad se
ocupaban de sus comúnmente victimarios, y ante los ojos del cautivo
desafortunado viajero, se desplomo la teoría de que las ovejas fuesen
tiernas, obedientes e indefensas... en su lugar su mente alojaba las
nuevas ideas generadas por su presenciar.
Siempre fueron los pobres lobos la figura publica que gozo de
reputación cruel, de ser sanguinarios y desalmados victimarios de el
grupo débil, las ovejas
Su pánico alcanzo la cúspide cuando comprehendio que las indefensas
ovejas victimadas, eran que un truco para generar una imagen suave,
frágil e indefensa, la cual no era mas que una sanguinaria estrategia
para atraer lobos hacia el grupo fuerte el cual conseguía su objetivo
aun a costa de su propio su propia sangre.
Los mas debiles y lentos eran seleccionados para el sacrificio que
garantizaba la trascendencia del élite.
Un escalofrió recorrió su cuerpo al observar como su fin había llegado,
fue colocado en la plataforma de preparación, la vos se le apago luego
de un agudo grito, y poco a poco sus signos vitales se desvanecieron.
El grupo peino el área, aseguraron el perímetro las provisiones
restantes fueron colocadas en la reserva, el líder descendió en el
refugio, y todo volvió a la normalidad conforme el día quebraba la
oscuridad con los agudos rallos del sol, abajo en el valle todo era
apacible, la función había sido cumplida, los secretos resguardados, y
todos respiraban con tranquilidad.
En el horizonte, un grupo de lobos olfateaba a un indefenso rebano de
ovejas
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